martes, 14 de junio de 2011

En Silencio


pintura de Andrew Wyeth


Si no me ayudara Jehová,
pronto moraría mi alma
en el silencio
Salmo 94:17



Morar o permanecer en el silencio aquí parece tener una connotación negativa y sin embargo, son muchos los que a través de la historia de los siglos han buscado el silencio, como una manera de penetrar en  el misterio del amor de Dios. La quietud, el espacio infinito y eterno, donde se puede oír la auténtica voz divina. 
En ocasiones sólo escuchamos la expresión, disfrazada, de nuestros propios requerimientos, obsesiones o deseos. Escuchamos lo que queremos oír. 

Disponernos para el silencio de Dios, significará  aquietar el dialogo interno. Lograr la sujeción de los pensamientos impedirá la dispersión de la mente, el corazón y el alma.

Esperar en Dios es enfrentar la oscuridad de los temores con la certeza de que Dios es fiel. La ayuda de Dios no es la que se recibe de alguien a nuestra disposición, como un subalterno, o alguien a nuestras ordenes. La ayuda de Dios proviene del misterio de su soberanía y de su Amor de Padre


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