lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Dónde...?




¿A dónde podría alejarme de tu 
espíritu?
¿A dónde podría huir de tu presencia?
Si subiera al cielo,
allí estás Tú,
si tendiera mi lecho en el fondo del abismo,
también estás allí.
Si me elevara sobre las alas del alba,
o me estableciera en los extremos del mar,
aun allí tu mano me guiaría,
¡me sostendría tu mano derecha!
Y si dijera "Que me oculten las tinieblas;
que la luz se haga noche en torno mío",
ni las tinieblas serían oscuras para tí.
y aun  la noche sería clara como el día.
¡Lo mismo son para Tí las tinieblas que la luz!
Salmo 139: 7 - 12


El salmo 139 es uno de mis favoritos. En muchos sentidos me enfrenta con mis propias experiencias pasadas; aquellas en que, deseando huir de la presencia santa de Dios, las huellas de su amor aparecían por todo lados. Son experiencias de rebeldía, desamor, desconfianza y dolor; una mezcla de emociones cuyo origen es la orfandad del alma que se levanta como un grito desesperado de auxilio, sin tener clara conciencia de la 
necesidad de la presencia de Dios.

¿A dónde podría alejarme de tu espíritu? - Más que una pregunta esta es una expresión de rendición total. Es la exclamación de certeza de la presencia de Dios en todo lugar, en el misterio de su omnipresencia. Aun la noche más impenetrable del alma es un libro abierto y leído con claridad por los ojos de Dios.

¿A dónde podría alejarme de tu espíritu? - Es deslumbrarse con la misericordia de Dios, porque aun conociéndonos como Él nos conoce, nos extiende su mano poderosa para rescatarnos y traernos a su reino de Amor y bondad.
Él nos encuentra desnudos y nos viste de dignidad. Ve nuestros errorres y con paciencia nos señala el camino correcto. Sabe de nuestros dolores y nos consuela con su amor de Padre. Perdona nuestros pecados, redime nuestras carencias y nos cubre de bendiciones.

¿A dónde podría alejarme de tu espíritu? - Gracias Señor por ese silencio eterno cargado de misericordia que es tu santa presencia, rodeándonos siempre, en todo  momento y lugar.


Pintura: Casey Baugh

domingo, 29 de septiembre de 2013

Justificados




¿Con qué me presentaré ante el Señor,
y adoraré al Dios Altísimo?
Libro de Miqueas 6: 6


La adoración a Dios no es un asunto de forma solamente. Tampoco se limita a un tiempo determinado. La adoración a Dios es una experiencia de vida; es comunión íntima y personal, 
en espíritu y en verdad

Si consideramos que adorar a Dios es reconocer su poder y su soberanía, su grandeza y majestad, no podríamos adorar a Dios sin humildad de corazón. Cuanto más conciencia tenemos de quién es Dios, mayor es nuestro sentimiento de adoración y mayor es la confianza para esperar en ÉL.

La pregunta del profeta Miqueas tiene relación con la realidad social de su época, llena de injusticias y falsedades: ¿Con qué me presentaré ante el Señor...?
Nosotros podemos responder esa pregunta, sin ningún temor porque nuestro Señor Jesucristo ya preparó el camino de comunión con nuestro Padre-Dios. Gracias a su sacrificio podemos decir como el salmista:

Oh Señor, de mañana oirás mi voz;
de mañana me presentaré
delante de Tí, y esperaré.
Salmo 5: 3


sábado, 28 de septiembre de 2013

De corazón




Rasgad vuestro corazón
y no vuestros vestidos,
y convertíos al Señor,
vuestro Dios;
porque es misericordioso
y clemente,
lento para la ira
y grande en misericordia,
y se duele del castigo.
Joel 2: 13

¡Cuánta necesidad tenemos de la misericordia de Dios!
Nuestra condición de pecadores, nuestra naturaleza cambiente e inconstante nos sitúa en una posición muy parecida a la del pueblo de Dios en los días del profeta Joel.
Acudimos al Señor en busca de perdón, esperando su bendición, confiando en su gran misericordia. El profeta hace un llamado a la humildad sincera.

En el mundo antiguo el arrepentimiento y el pesar se mostraba ante todo el mundo con grandes demostraciones, llanto, súplicas; el vestido de cilicio era el símbolo de profunda tristeza y pesar. (Cilicio era un vestido de tela áspera y oscura, tan ruda que producía heridas en la piel. En ocasiones, la persona abatida rasgaba sus vestidos antes de vestirse de cilicio)

Los signos externos o las palabras de arrepentimiento no son sino un "maquillaje" de devoción si no hay un profundo arrepentimiento  y pesar en el alma y el corazón.

Nuestro Dios es un Padre amoroso, paciente y lleno de misericordia. Nos sigue llamando al arrepentimiento verdadero para restablecer una comunión en su Amor. 

Misericordioso
y clemente es el Señor,
lento para la ira
y grande en misericordia
Salmo 103: 8

Sin importar la magnitud de nuestras faltas, Dios acoge nuestro sincero arrepentimiento y nos da nuevas oportunidades. Nos vuelve a considerar dignos de confianza y nos bendice con su misericordia.

Pintura: Marzena  Sclusarczyk

viernes, 27 de septiembre de 2013

Aunque no lo percibamos



Dios nos habla una y otra vez,
aunque no lo percibamos.
Libro de Job 33: 14


El lenguaje es un medio de comunicación muy poderoso en el cual todos nos movemos y nos entendemos; todos los que comprenden ese lenguaje o idioma. Muchos artistas establecen un diálogo con su obra, otros la utilizan para decir algo que de otra manera no puede ser dicho. El escritor habla a través de sus personajes dentro de la ficción que él mismo ha creado y el director de orquesta da vida a una música escrita en signos que necesitan ser estudiados. 

Dios Todopoderoso, nos habla de muchas formas, nos habla una y otra vez, aunque no lo percibamos. En el caso de Job, para comprender el lenguaje de Dios, tuvo que transitar por el sendero del dolor, las pérdidas y el sufrimiento. No tengo duda alguna de que Job aprendió a percibir con gran claridad la voz de Dios. Lo se porque él dijo: "De oidas te conocía, pero ahora mis ojos te ven", en otras palabras Job está diciendo: -había escuchado hablar de ti, Señor, pero ahora he aprendido a escucharte personalmente, ahora eres mi Dios.

En los salmos es más frecuente encontrar la voz del salmista con súplicas, acciones de gracias, alabanzas o plegarias. Pero aquí, el salmista dice claramente:

Voy a escuchar lo que Dios el Señor
dice:
Él promete paz a su pueblo
y a sus fieles,
siempre y cuando no se vuelvan
a la necedad
Salmo 85: 8

Si escucháramos al Señor mucho más..., si en lugar de  llevarle sólo nuestras súplicas estuviésemos más dispuestos a escucharlo..., si prestásemos atención a sus palabras cuando estamos contentos..., si nuestra prioridad al comenzar el día fuera oir lo que Él tiene dispuesto..., si nos dejáramos aconsejar por su sabiduría eterna..., si atendiésemos sus advertencias antes de tomar una decisión..., si nos detuviésemos un instante, por una vez, para saber lo que Él nos ofrece...

Sólo necesitamos un corazón humilde y un oído atento para tomar la determinación de escuchar. La verdad es que Dios, en nuestros días, continúa hablando una y otra vez, aunque no lo percibamos.

¡Voy a escuchar lo que Dios, el Señor, dice!
Él me ha prometido su paz
y la compañía de su 
Espíritu Consolador

Pintura: Edward Cucuel

jueves, 26 de septiembre de 2013

Lo que permanece



La hierba se seca
y se marchita la flor,
mas la Palabra del Dios nuestro
permanece para siempre.
Libro de Isaías 40: 8

En un mundo donde todo es efímero, cambiante y se deteriora con el paso del tiempo, la Palabra de Dios permanece para siempre; tiene el mismo poder, la misma eficacia  y la misma autoridad porque proviene de Los designios del corazón de Dios. 
Nuestro Señor Jesucristo, dijo: "el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Ya sabemos cuanto tiempo ha pasado desde el momento en que esta frase fue pronunciada. Nuevas teorías científicas han aparecido, mucho conocimiento ha sido desarrollado, cientos de paradigmas han sido destruídos y cambios vertiginosos en el pensamiento humano ocurren a diario y sin embargo La Palabra de Dios ha permanecido y sigue consolando corazones, enseñando las verdades eternas y mostrando el sendero de la Vida Verdadera.

El consejo del Señor
permanece para siempre;
Los designios de su corazón
de generación en generación
Salmo 33: 11

Las Sagradas Escrituras, la Biblia, es la Palabra de Dios para nosotros hoy. No existe un libro que haya sido más despreciado, ridiculizado, negado, analizado, debatido y atacado durante siglos y sin embargo ha sido preservado y continua alumbrando vidas; esta quizás es la mayor prueba de que realmente es La Palabra de Dios.
Desde mi punto de vista, podríamos no tener Biblias y sin embargo la Palabra de Dios permanecería de generación en generación, porque es Palabra Viva. El Espíritu de Dios se encarga de escribirla en cada corazón que busca sediento al Dios eterno y Todopoderoso. La Palabra de Dios es una experiencia de vida que se hace evidente y se traspasa de generación en generación a través del lenguaje eterno del amor a Dios.

¡Oh Señor, bendita es Tu Palabra
que permanece para siempre!

Pintura: Peder Mork Monsted

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Presencia santa




Me has dado a conocer la senda
de la vida;
me llenarás de alegría en tu 
presencia,
y de dicha eterna a tu derecha
Salmo 16: 11


La senda de la vida que nos corresponde transitar está llena de obstáculos, por eso el salmista busca refugio en el Señor y quiere asegurarse de que, sin importar lo que acontesca en el camino, habrá tiempo de gozo y alegría.
El salmista no busca "acortar el camino", ni pide destrezas o habilidades para recorrerlo, tampoco pide coraje o valentía para enfrentar los reveses que le toca vivir. Lo que espera y anhela es la presencia santa de Dios mismo, porque como lo dice 
al comenzar su oración:
Mi Señor eres Tú.
Fuera de Tí 
no poseo bien alguno.

Cuando Dios comisionó a Moises para liderar el rescate de su pueblo de la esclavitud en Egipto, Moisés estaba convencido de que sin la presencia de Dios en su vida, cualquier intento o estrategia sería inutil. Hablando cara a cara con el Señor le dijo -"si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí" (Libro de Exodo cap. 33).
Hay cierta osadía en las palabras de Moisés, que podríamos entender por la magnitud de la empresa que debía desarrollar y lo desafiante de ese camino.

Con honestidad, me parece que no hay camino fácil cuando deseamos fervientemente seguir la senda de la vida que el Señor nos ha dado a conocer.
El salmista dice que la presencia de Dios llena su vida de alegría; una alegría que hace "ligera la carga", y una promesa de dicha eterna.
En el caso de Moisés, la respuesta de Dios no puede ser más categórica: - "Mi presencia irá contigo y te dará descanso". Esta es una promesa maravillosa. Aun en nuestros días, son muchas las personas que, con la osadía de Moisés o con la dulzura del salmista, confían plenamente en la presencia santa del Señor que trae quietud en medio de las agitadas horas de conflicto, y gozo y paz cuando todo parece adverso.

¡Oh Señor, Tú eres nuestro Dios!
Fuera de Tí 
no existe bien alguno

martes, 24 de septiembre de 2013

Lluvia bendita



Conozcamos al Señor,
vayamos tras su conocimiento.
Tan cierto como que sale el sol.
Él habrá de manifestarse;
vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,
como la lluvia de primavera
que riega la tierra.
Libro de Oseas 6: 3

El Libro del profeta Oseas es realmente muy conmovedor, porque es un mensaje de esperanza que entrega a su pueblo y también a nosotros hoy. El Amor sublime de Dios es ejemplificado con la propia experiencia de vida del profeta y expresado con bellas palabras que nos permiten dimensión, en parte al menos, la misericordia de Dios.
Cada persona que ha experimentado la gracia salvadora de Dios, al mirar hacia atras sabe que realmente es Dios mismo quien nos busca y nos rodea con su santo Amor. El profeta Oseas dice que el Señor nos atrae  "Con cuerdas humanas..., con cuerdas de Amor

El texto que he escogido contiene una hermosa metáfora que nos hace pensar en el misterio del Amor de Dios, que se derrama generosamente, del mismo modo como la lluvia riega la tierra.

El Salmo 103 es una verdadera lluvia de bendiciones espirituales. Una lluvia derramada abundantemente, en forma de: perdón, salud, vida, compasión, vigor. El salmista dice:

Alaba, alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados
y sana todas tus dolencias;
Él rescata tu vida del sepulcro
y te cubre de amor y compasión;
Él colma de bienes tu vida
y te rejuvenece como a las águilas.
Salmo 103: 2-5

¡Gracias Señor, porque sin importar la estación del año,
Tú nos envías tu lluvia de Amor!


Foto: Victor Eredel

Mi gratitud para Roberto
por inspirar esta "lluvia bendita"

lunes, 23 de septiembre de 2013

De madrugada




Con mi alma te he deseado
en la noche
y, en tanto que dure el espíritu
dentro de mí,
madrugaré a buscarte
Libro de Isaías 26: 9

Ese tiempo íntimo, con Dios, a solas, es un anhelo del alma tan ferviente, que se vuelve una urgencia. La madrugada parece ser el mejor momento.
El salmista lo dice de una manera similar:

¡Dios, Dios mío eres Tú!
¡De madrugada te buscaré!
Mi alma tiene sed de ti,
mi carne te anhela
...
Porque mejor es tu misericordia
que la vida
Salmo 63: 1, 3

Como todos sabemos la madrugada son las horas previas al amanecer. Cuando leemos madrugaré a buscarte podemos entender que se ha abandonado el reposo, se ha interrumpido el sueño, algo que para la gran mayoría de los seres humanos es muy importante. Pero, cuando la necesidad del alma se ha vuelto imperativa ya no hay descanso posible sino hasta satisfacer lo que se siente como hambre y sed.

Pueden haber muchas razones, todas muy atendibles, por las cuales en reitaradas ocasiones encontramos en las Sagradas Escrituras, personas que dedican la madrugada a la oración.
Para mi es emocionante saber que nuestro Señor Jesús, durante su ministerio público en la tierra, oraba de madrugada, tal como lo relata el Evangelio según San Marcos (cap. 1: 35).
Él era libre, y sin embargo necesitaba el retiro y el silencio; escuchar la voz del silencio y de la creación; experimentar la dimensión de Paz y Amor que sólo Dios-Padre puede dar.

De madrugada, es como una cita ineludible, donde nos "sintonizamos" mejor con la voz del Espíritu de Dios. Lo más probable es que a nuestro alrededor haya mayor silencio y quietud, nuestra mente y nuestro cuerpo están más dispuestos, hasta puede que nos acompañe la luz poética de la luna, bajo la mirada de unas cuantas estrellas... 

La experiencia de madrugar para orar, para ir al encuentro del Señor, puede ser más que beneficiosa; es un momento que deja una huella imborrable. Algo que vale la pena experimentar.

Nos unimos al salmista para exclamar:


¡Dios, Dios mío eres Tú!
¡De madrugada te buscaré!

Pintura: Max Gasparini

domingo, 22 de septiembre de 2013

Palabras nuevas




Cantad al Señor un cántico nuevo;
Cantad al Señor toda la tierra
Salmo 96: 1


¿Cómo sería un cántico nuevo, hoy?
¿Dónde están las palabras pulcras, limpias, con significado y valor?
En Chile existe más de un modismo que refleja como las palabras se van "gastando" por el mal uso, o el uso mentiroso, que en realidad es abuso de lenguaje. En algunos círculos, por ejemplo, si algo es bueno se dice "es bueno, pero bueno bueno", si algo es rico se dice "es rico, pero rico rico", etc.

Cada vez que me enfrento al desafío de escribir una nueva reflexión de Un Salmo para el Camino, vienen a mi mente las palabras de este salmo. De muchas maneras representan un desafío, una escuela, una disciplina, una alegría, un tormento y también una súplica. 
¡Cómo me gustaría tener palabras nuevas, inéditas,
para adorar a Dios!

Si nuestra capacidad para expresarnos fuese limitada, si no tuviésemos  destreza alguna con las manos,  ni contásemos con la sonoridad de las palabras, ni con la riqueza de nuestro idioma; si sólo tuviésemos un canal escuálido, que nos demandara mucha laboriosidad, y cuya mecánica entorpeciera el fluir de nuestro vertiginoso pensamiento; si tuviésemos que elegir cuidadosamente cada letra para componer la palabra justa, sin adornos, ni metáforas inapropiadas, sin redundancias, sin segundas lecturas, sin estridencias ni "letra chica", quizás entonces, quedaría lo elemental y verdadero.
Como dice el Apóstol Santiago: nuestro "si" sería Si y nuestro "no" seria No

Necesitamos palabras nuevas, para componer este cántico nuevo. Palabras verdaderas, ingenuas, inocentes, frescas. ¿Cómo  arrancarlas del alma prisionera de un cuerpo que responde con torpeza ante la santidad de Dios? 
Palabras puras que broten a pesar de nuestras ataduras pecaminosas, nuestros errores, mezquindades, y el soberbio super ego del yo.
Sólo el Espíritu de Dios nos puede asistir para hallarlas. Un canto nuevo, con palabras humildes, llenas de esperanza y gratitud. Son  palabras de silencio, como las de la joven María; o palabras de fuerza, pasión y voluntad como las de Pablo; o quizás palabras desde la mudez de Zacarías. Queremos palabras como las de David "... conforme al corazón de Dios"

  Gabriela Mistral, escribió un "Ruego", en prosa poética, que tiene que ver con las palabras. Ella pide:
"Hazme capaz de expresar la belleza que Tú me has puesto dentro. Dame el hacer una obra refinada y sencilla, espléndida y dulce, fascinante y querida de los hombres. Dame el parlar sencillo y suave y atrayente. Dame la fuerza y la dulzura, la soledad y la energía"

Oh Señor, danos palabras verdaderas
con "olor a nuevo"
para que lleque a Ti
nuestra alabanza y adoración.

¡Señor, sólo Tú tienes palabras vivas!

Pintura: Max Gasparini

sábado, 21 de septiembre de 2013

De continuo



Esta es la oración al Dios de mi vida:
que de día el Señor mande 
su Amor,
y de noche su canto me acompañe.
Salmo 42: 8

De día mandará su Amor y de noche su canto me acompaña. La presencia del Señor en nuestra vida es un regalo de Amor; es su gracia divina que se derrama en forma abundante.  Su abrazo sostenido, que nadie puede impedir, porque está reservado para sus hijos amados. 

Un corazón confiado, que ha puesto su esperanza en el Señor, ha aquietado todas las voces de la angustia y el temor y en ese silencio resuena la voz apacible, tierna y compasiva del Amor de Dios-Padre.

Cuando era niña y esuchaba que Dios está en todas partes y que siempre está presente, no lo podía entender. Ahora se que con una oración, una llamada de auxilio, una súplica sincera, Dios nos regala su paz y podemos cruzar el umbral de la inquietud para "entrar" en su descanso; aquel que Él nos ofrece. El salmo 127 dice:
"Es inútil que te esfuerces tanto,
desde la mañana temprano hasta tarde en la noche,
y te preocupes por conseguir alimento;
porque Dios da descanso a sus amados"

Creo que Dios sigue esperando, cada día, que nuestra prioridad sea buscar su compañía continuamente y con la mayor prioridad.

Gracias Señor porque
de día tu Amor nos sustenta
y de noche tu dulce voz es nuestro descanso

Pintura: Tatiana Deriy

viernes, 20 de septiembre de 2013

Sanidad y salvación




Sáname, oh Señor, y seré sano;
sálvame, y seré salvo,
porque Tú eres mi alabanza.
Libro del profeta Jeremías 17: 14

El profeta Jeremías fue una persona sensible, un mensajero de Dios a su pueblo, en tiempos de crisis. Su mensaje es un llamado de amor. El pueblo había dejado atrás la adoración a Dios como único y verdadero Dios y había adoptado las costumbres y los hábitos religiosos de otros pueblos, cayendo en la idolatría y la inmoralidad.

En los versos que tenemos aquí hoy, sin duda está presente el profundo amor a Dios del profeta. Nos sorprende en esta súplica: sáname..., sálvame..., la afirmación Tú eres mi alabanza.
La súplica queda sujeta a su  santa voluntad y misericordia. Sin embargo Dios merece nuestra alabanza, aun sin recibir lo que le pedimos. Lo importante, en el presente, ahora, es que 
Tú, oh Señor, eres mi alabanza.

En el Salmo 6 encontrampos una oración muy parecida, pero la voz del salmista es casi un reclamo y un urgente ruego :
"sáname , Señor
porque mis huesos
se estremecen.
Mi alma también
está muy turbada..."

Con honestidad, en el tiempo del dolor o la enfermedad, cada minuto se hace un tiempo interminable y  nos gustaría que Dios actuara de inmediato. La salud del alma y del cuerpo van de la mano; son un bien precioso que Dios nos regala. Su gracia sanadora y salvadora provee con abundancia para nuestro bien.
Quizás todos deberiamos decir:
"Señor, ten misericordia de mí,
sana mi alma, porque 
contra ti he pecado"
Salmo 41: 4

Aun cuando Dios en su misericordia, escucha todas las súplicas, me quedo  con las palabras del profeta  Jeremías, y digo:
¡oh Señor, se muy bien que Tú me sanarás y me salvarás;
Tú eres mi alabanza!


Pintura: Thomas Eakins

jueves, 19 de septiembre de 2013

Presencia




Levántate, oh Señor;
no prevalezca el hombre;
sean juzgadas las naciones
delante de ti.
Pon temor en ellas, oh Señor;
¡aprendan las naciones
que no son sino hombres!
                                                    Selah
Salmo 9: 20

Ante Dios todos los seres humanos tienen el mismo valor. No hay título académico o de nobleza, riquezas, o poder humano alguno que pueda alterar la condición de quién lo posea y lo haga algo distinto a un  hombre, en el sentido genérico. Como tampoco hay condición, por miserable que sea, que haga a alguien perder su calidad  de ser humano.  Cada hombre o mujer, ante Dios es un ser miserable, indefenso, frágil, lleno de imperfecciones.

Desde nuestra rrogancia, en ocasiones nos gustaría que Dios mismo se levantara y mostrara todo su gran poder para aniquilar a determinadas personas, porque son nuestros enemigos del alma. Pero Dios en su inmensa misericordia siempre acoge a todos sus hijos y los mira con bondad. Él hace salir el sol sobre malos y buenos y llueva sobre justos e injustos... (Evangelio según San Mateo)

Sin embargo, cuando Dios debe pronunciar su juicio lo hace con toda autoridad, no necesita desplegar "fuegos artificiales" . Alguien lo comparó con un león, que en medio de la selva, con su sóla presencia, impone respeto y temor; ni los cazadores pueden amedrentar a un león.
Dios cumplirá sus santos propósitos y su juicio a su debido tiempo y nada podra impedirlo.  En este sentido el Apóstol San Pablo recomienda: "el que piensa estar firme, mire que no caiga"

Oh Señor gracias por tu santa presencia
temible pero llena de amor
santa pero llena de gracia
justa pero misericordiosa
inmensa pero cercana

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Entre las naciones

Fiestas Patrias en Chile

"Dulce Patria recibe los votos
con que Chile
en tus aras juró..."
(del Himno Nacional chileno
escrito por Eusebio Lillo)




Te alabaré, Señor,
entre los pueblos;
a ti cantaré salmos
entre las naciones,
porque más grande  que los cielos
es tu misericordia
y hasta los cielos tu fidelidad.
Salmo 108: 3, 4

El poder y la soberanía de Dios se extiende sobre todo lo creado, sobre todas las naciones; sobre todo lo que existe. Su misericordia infinita, más grande  que los cielos la vemos cada día.

El Apóstol San Pablo dice, escribiendo a los Filipenses, que nuestra ciudadanía está en los cielos, hacia donde caminamos por fe. Sin duda llegará un día (no sabemos cuando) en que todas las naciones, todos los pueblos, unirán su voz para alabar a Dios. El salmista parece anhelar ese día con mucha fuerza porque además lo expresa en otros salmos, como por ejemplo en el salmo 57, donde termina diciendo:
¡Exaltado seas, Dios,
sobre los cielos!
¡Sobre toda la tierra
sea tu gloria!

Hoy, que todos los chilenos celebramos nuestro Día Nacional, quiero dar gracias a Dios por mi país, sus riquezas naturales, la riqueza cultural que significan sus pueblos originarios y por el marco legal que garantiza nuestra convivencia pacífica.

¡Oh Señor que tu misericordia y tu fidelidad
sean muy notorias en todo mi país!


Foto: Flamencos en el Salar de Tara
San Pedro de Atacama - Chile

martes, 17 de septiembre de 2013

Grandeza única




Aclamad a Dios con alegría,
toda la tierra.
Cantad la gloria de su nombre;
dadle la gloria con alabanza.
Decid a Dios:
"¡Cuán asombrosas
son tus obras!
Por la grandeza de tu poder
se someterán a Tí tus enemigos.
Toda la tierra te adorará
y cantarán a Ti;
cantarán  a tu Nombre"
                                                              Selah
Salmo 66: 1-4

Con alegría, con todo el corazón como un gran instrumento musical, nos unimos a la voz del salmista, para Aclamar a Dios con alegría.

Por la grandeza de su poder, sería una razón más que suficiente para que toda la tierra, todo lo creado y todo ser humano le rindiera tributo a Dios.

No adoramos a Dios porque nos escucha, a pesar de que así es; ni lo adoramos por temor, aunque es verdaderamente temible; lo adoramos porque es nuestro Dios, y voluntariamente nos sometemos a su dominio. Reconocemos sus santos atributos y nos sentimos felices de ser hijos suyos.

Selah. Guardamos silencio ante la grandeza de nuestro Dios. Con recogimiento, con alegría y con devoción meditamos en todo lo sublime que el nombre de nuestro Padre-Dios trae a nuestra alma. Pero especialmente, con este silencio, le entregamos nuestra gratitud porque Él se dió a conocer a nosotros a través de su Hijo Jesucristo. La más maravillosa obra redentora y todo el misterio de su santo Amor por la humanidad.

Oh Señor
¡Cuán aombrosas
son tus obras!
Ilustración: Tasha Tudor

lunes, 16 de septiembre de 2013

Sublime y poderoso




La diestra del Señor es sublime;
La diestra del Señor
hace  valentías.
Salmo 118: 16

¿Quién podría poner en duda estas afirmaciones?
Son expresiones de mucho fervor y adoración por la liberación recibida; porque es en la dura prueba donde queda de manifiesto el poder del Señor. Logramos vislumbrar algo del poder de Dios  cuando tenemos conciencia de las tremendas dificultades de las que nos ha librado o cuando hemos recibido su ayuda divina para resolver situaciones que a nuestros ojos eran imposibles. Su mano poderosa obrando a nuestro favor nos habla de su Amor sublime.

El salmista junto con reconocer la salvación recibida, se dispone a exaltar la bondad del Señor, que con su mano poderosa le ha traido la victoria.

Nuestra tendencia natural es pensar que nadie como nosotros mismos, ha vivido las más grandes dificultales y nos quedamos en ese sentimiento, a veces de conmiseración, a veces de autocompasión y no reconocemos la sublime misericordia de Dios que nos sostiene y el poder de su mano que hace valentías.

¡Oh Señor, Tú eres nuestro Dios Todopoderoso
sublime, santo y eterno!

Ilustración de Marina Marcolin

domingo, 15 de septiembre de 2013

Canto universal




Cantad salmos a Jehová,
porque ha hecho cosas
magníficas;
sea sabido esto
por toda la tierra.
Libro de Isaías 12: 5


Cantar salmos al Señor es una expresión de adoración universal. Es poesía con toda la gama de emociones humanas, expresadas con mucha sinceridad. El canto de alabanza a Dios es también gratitud,  alegría y libertad.

Las palabras del profeta Isaías, como muchas de sus profesías, se siguen cumpliendo hoy. Alrededor de todo el mundo se cantan salmos para adorar y alabar a nuestro Dios. Puede ser en un idioma distinto, pero existe una unidad de sentimiento y espíritu a la hora de cantar las maravillas del Señor; porque cada vez que alguien canta un salmo, se apropia de las palabras, comprende la poesía sublime que subyace en sus versos, se identifica con el estado de ánimo con que fue escrito y le suma su propia alegría y esperanza. Esto es un canto universal. Esta es la manera como la alabanza a Dios adquiere su carácter y resonancia eterna.

Me parece que Isaías nos desafía a cantar en forma tan potente que nuestro canto tenga ese eco que sea sabido por toda la tierra.

La próxima vez que te dispongas a elevar una canción de gratitud a Dios, piensa en los millones de creyentes, sin "etiqueta" alguna, que están haciendo lo mismo, con fe y devoción; unirnos en el Espíritu de Dios, a ese canto colectivo, puede revitalizar nuestro propio canto y nuestra propia voz para alcanzar una dimensión nueva y poderosa.

El salmo 100 comienza diciendo:
Cantad alegres a Dios
habitantes de toda la tierra
(Salmo 100: 1)

Oh Señor, recibe nuestra alabanza, hoy

Ilustración de Alessandro Gottardo

sábado, 14 de septiembre de 2013

Es bueno




Jehová es bueno
fortaleza en el día de la angustia,
y conoce a los que en Él confían,
Libro del profeta  Nahúm 1: 7

La bondad del Señor es para todos sus hijos. Son muchas las ocasiones que han quedado registradas en la Biblia hablándonos de la bondad de nuestro Dios.
También en nuestros días, muchos de nosotros podríamos dar testimonio de ella, en innumerables ocasiones y de muchas maneras disfrutamos de su gran bondad.

Las palabras de fortaleza y esperanza del profeta Nahúm las encontramos también en los Salmos. Pero me gusta como cierra el circulo de confianza: Nosotros confiamos en el Señor porque Él  conoce a los que en Él confían.
El Apostol San Juan lo dice de otra manera: Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. 

En el salmo 50 la voz del Señor dice:
"Invócame en el día de la angustia;
te libraré y tú me honrarás"


Imágen: Henry Domke

viernes, 13 de septiembre de 2013

En el límite



Por tanto, a Tí,  oh Dios, Señor,
miran mis ojos.
En Tí he confiado:
no desampares mi alma
Salmo 141: 8

El salmo 141 es un lamento y un potente grito de auxilio. La frase no desampares mi alma  nos hace pensar que hay un peligro de muerte. Lo más conmovedor es que, el salmista no busca ser liberado, su mayor preocupación es no sentirse desamparado, 
solo o abandonado.

Desde mi punto de vista, la gracia que sustenta, que viene de Dios, es el mayor regalo de Dios que un ser humano pueda tener; es más fuerte que cualquier liberación que Él pueda traer a nuestra vida. Nuestro Padre Dios ve toda la magnitud de nuestros sufrimientos, conoce cada detalle y el dolor intenso que nos ocasiona. No existe situación alguna donde Él no pueda intervenir o resolver, y en todo momento su gracia maravillosa nos sostiene. En el libro de Hebreos, leemos: 
"Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré, de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador, no temeré lo que pueda hacer el hombre"

Finalmente es el Espíritu de Dios quien nos consuela y trae descanso y certeza para el alma. Ese consuelo no tiene límite, sólo requiere un corazón sencillo, lleno de confianza y fe. 

Por tanto, a Tí,  oh Dios, Señor,
miran mis ojos.
En Tí he confiado

¡Me entrego a tu santa protección!

Pintura: Casey Baugh

jueves, 12 de septiembre de 2013

Levanta a los caídos




El Señor levanta a los caídos
y sostiene a los agobiados.
Salmo 145: 14

Todos los seres humanos experimentamos altos y bajos a lo largo de nuestra vida. Las circunstancias cambian, nosotros cambiamos y definitivamente hay muchos factores externos, que influyen en nuestros estados de ánimo, en nuestras emociones y también en las decisiones que tomamos. Muchas veces nos equivocamos, nos sentimos abatidos, heridos, caídos y agobiados. En esas ocasiones aparece una de las emociones más antiguas, aquella que se menciona en el Génesis: el miedo.
Para mi sentir miedo puede llegar a ser paralizante. Por eso me encanta lo que dice el profeta Isaías:

Porque yo soy el Señor, tu Dios,
que sostiene tu mano derecha;
yo soy quien te dice:
"No temas, yo te ayudaré"

No importa cuán dificil sea el  momento que estamos viviendo; no importa si no vemos ninguna evidencia de que Dios está cerca. Él nos sostiene porque está a nuestro lado. 
Cuando Dios nos levanta, levanta también nuestras expectativas, revitaliza nuestro ser espiritual y nos muestra de muchas maneras su Amor eterno.

Pintura: John Tarahteeff
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