lunes, 4 de junio de 2012

Acuérdate Señor



Acuérdate de mí, Jehová,
según tu benevolencia
para con tu pueblo;
visítame con tu salvación
Salmo 106: 4



Acuérdate de mí, Jehová, según tu benevolencia. Dios nos mira con su santa misericordia. Nos ve como su creación y también nos ve como lo que podemos llegar a ser.   


Visítame con tu salvación. Esta frase me recuerda el encuentro entre Jesús y Zaqueo. Ese hombre que supo sobreponerse a todas las dificultades que le salieron al paso, para ver a Jesús; incluso encontró la manera de sobrepasar la multitud a pesar de su baja estatura. Lo sorprendente es que ese encuentro cambió la vida de Zaqueo en forma radical. (el relato se encuentra en el Evangelio según San Lucas)


Nuestro Señor nos sale al encuentro cuando la inquietud espiritual y el deseo del alma, clama por su "visitación"; ese encuentro cara a cara nos confronta con lo verdaderamente importante, nos rescata para llevarnos a una nueva manera de vivir: con esperanza, con rectitud y bajo la protección de Dios Todopoderoso.

una obra del artista Jonathan Borofsky

domingo, 3 de junio de 2012

Saca mis pies de la red



Mis ojos siempre se dirigen
hacia Jehová,
porque Él saca mis pies de la red
Salmo 25: 15

oración escrita para agradecer -en viaje
pintura de Dante Gabriel Rossetti

sábado, 2 de junio de 2012

A su Tiempo

Los ojos de todos esperan en Ti
y Tú les das su comida
a su tiempo
Salmo 145: 15


Tú les das su comida. Dios se ocupa de toda su creación y provee todo lo necesario, no solo para su alimentación y supervivencia; también brinda amoroso cuidado y protección; conoce los tiempos y su corazón de Padre se compadece especialmente de sus hijos. Dios está a nuestro lado, siempre.


A su tiempo. Esta frase hace referencia a las oportunidades. Dicen que cuando se cierra una puerta Dios nos abre otra. Sin embargo, nuestros ojos llenos de lágrimas de pesar, nos impiden verla. Dios es el Señor del tiempo y de las oportunidades.



escribo esta oración desde una habitación de hotel en Buenos Aires
pintura de John Holyfield

viernes, 1 de junio de 2012

No Te Alejes



No te alejes de mí
porque la angustia está cerca
y no hay quien me ayude.
Salmo 22: 11


No te alejes de mí. Este Salmo es un clamor que nace de un sentimiento de soledad y desamparo. Tiene la carga espiritual de haber sido orado en la cruz por Jesús mismo, durante su agonía.
Los cristianos de todo el mundo podemos recurrir a estas lineas para orar, sabiendo de antemano que no estamos solos y que Dios responde nuestra súplica. La victoria de Jesús en aquella cruz es también nuestra propia victoria y la certeza de nuestra fe en Dios Todopoderoso.

(Escribo esta oración desde una habitación de hotel en Buenos Aires)
Fotografía: Arthur Siegel, Detroit 1939

jueves, 31 de mayo de 2012

Me acordé



Me acordé de días antiguos;
meditaba en todas tus obras;
reflexionaba en las obras de tus manos
Salmo 143: 5

Will Barnet
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