miércoles, 4 de julio de 2012

La espera




Diré a Dios: "Roca mía,
¿Por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado
por la opresión del enemigo?"
Salmo 42: 9

Diré a Dios: "Roca mía...". Da la impresión que el corazón del salmista ha sido invadido por las dudas; las preguntas que escucha a su alrededor -"¿Dónde está tu Dios?", han logrado penetrar en su alma socavando su confianza en Dios.


Hay que reconocer que es difícil pensar en la Primavera cuando el aire frío golpea el rostro, la lluvia canta deslizándose sobre los tejados y la escarcha cubre todo lo verde con su manto albo (como en estos días de invierno, aquí en Chile).


En medio de un panorama desolador, el salmista se acuerda de "su" Dios y comienza a recobrar el ánimo, la esperanza y sus pasos se afirman mientras continua con su diálogo interno:  

¿Por qué te abates, alma mía,
y por qué te turbas dentro
de mi?
Espera en Dios,
porque aún  he de alabarlo,
¡Salvación mía y Dios mío!


Pintura: Mikhail Nesterov

2 comentarios:

Francisco Méndez dijo...

Es lógico que a veces desesperemos, y pensemos que Dios nos ha abandonado, y perdemos transitoriamente la fe. Pero después que pasa la tormenta nos damos cuenta que Dios, siempre estuvo con nosotros.

Abrazo Clarissa

Clarissa Rodriguez dijo...

Si, Francisco. Dios jamás nos abandona.
Sólo es necesario confiar y esperar.

Un abrazo, amigo

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