domingo, 19 de junio de 2011

Regocijo




Pero alégrense todos
los que en Ti confían;
den voces de júbilo para siempre,
porque Tú los defiendes;
en Ti se regocijen
los que aman Tu nombre
Salmo 5:11

Me encanta pensar que Dios provee verdadera alegría. Con frecuencia estamos más proclives a la "seriedad" de los asuntos espirituales y olvidamos que Dios espera que vivamos con gozo y alegría, confiados en su fidelidad, confiados también en su protección.
Me encanta recordar que Jesús disfrutaba la alegría de las bodas, la cercanía de los niños y el compartir la comida con mucha gente.


San Pablo, el Apóstol dice: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!" (Filipenses 4:4). Ya que se menciona de esta manera, quiero creer que se puede aprender a  tener esta alegría.


Señor, enséñame a vivir con regocijo, en medio de la contingencia diaria.



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La danza
Morgan Weistling

sábado, 18 de junio de 2011

Enséñame Tu Camino


Enséñame, Jehová, Tu camino,
y caminaré yo en Tu verdad;
afirma mi corazón
para que tema tu nombre
Salmo 86:11


Enséñame.Sólo el Espíritu de Dios puede entregarnos el conocimiento espiritual necesario para ir al encuentro de Dios. Pero el conocimiento debe ir unido a la acción.
Caminaré. La decisión de obedecer va orientando nuestra vida hacia la verdad de Dios, cumpliendo sus mandamientos, manteniéndonos  abrazados a su verdad.
Afirma mi corazón. Saber y luego hacer nos proporciona una certeza que se traduce en fe . Nos lleva a la seguridad de que caminamos bajo la protección de Dios 


 Señor, dame un corazón nuevo;  humilde, sensible y dispuesto para el aprendizaje




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Esperaré siempre en ti
Isabel Guerra

viernes, 17 de junio de 2011

Mi Luz



Jehová es mi luz
y mi salvación,
¿de quién temeré? 
Jehová es la fortaleza de mi vida;
¿de quién he de atemorizarme?
Salmo 27:1

El temor es una de las emociones más antiguas de que se tenga registro. Está en el Génesis. Aparece justo cuando el hombre y la mujer, desobedecen. Temor y vergüenza se mezclan en aquella escena y es Dios mismo quien “les presta ropa” para cubrir su vergüenza y sus temores.


"Hay una gran diferencia entre la luz y el ojo que la ve. Un ciego puede saber mucho acerca del brillo del sol, pero éste no brilla para él, no le da luz. De igual modo, el saber que «Dios es luz» es una cosa (1ª Juan 1:5), y el poder decir: «El Señor es mi luz» es algo distinto. Cuando El es en esta forma «nuestra luz», entonces es también «nuestra salvación»." (Ch. Spurgeon)
Si no nos apropiamos de la luz de Dios ¿de qué manera, cómo, podríamos enfrentar las tinieblas?

Cuando cantamos u oramos este Salmo, hacemos también una declaración de fe. Decirlo en voz alta puede hacer que comience a resonar la verdad divina de la soberanía de Dios, en nuestra propia vida. No como algo "mágico" sino porque es palabra de Dios.


Imagen
Alma
Carl Larsson

jueves, 16 de junio de 2011

Dormir y Despertar



Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová
me sustentaba.
Salmo 3:5



Me acosté y dormí y desperté. Una pequeña gran historia, en tres actos. Un corazón sensible y sencillo al amoroso cuidado de Dios; alguien que no cuestiona, que se entrega al santo descanso.


Jehová me sustentaba. Tomar conciencia del cuidado de Dios en todo momento, es una emoción maravillosa. Es entender que Dios es alguien cuya naturaleza es muy distinta a la naturaleza humana. Su esencia está por sobre toda condición finita y perecible. El sustento que Dios da es lo que permite al hombre, que en Él confía, vencer la ansiedad, aquietar el alma al arrullo de Su amor y finalmente dormir. Entonces, es  el sueño un verdadero regalo de amor. 
Esta fe es la que nos hace despertar a nuevo horizonte de vida, donde es Dios quien conduce y sustenta.

Señor, ¡sustenta hoy mi vida!




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Cama Multiplicada
Nemesio Antúnez

miércoles, 15 de junio de 2011

Abre Mis Ojos




Abre mis ojos y miraré
las maravillas de tu Ley.
Salmo 119:18


Ya lo he dicho antes, el Salmo 119 es el más largo de todo el Salterio. Leerlo completo es todo un desafío. Pero hay tanta riqueza en su poesía, que no termino de admirar el gran amor que el salmista transmite por la Ley de Dios; “es el lenguaje de un hombre cautivado por la belleza moral” (C.S. Lewis)

A medida que uno abre más los ojos, va descubriendo mas cosas.
Abre mis ojos. Es decir: Señor muéstrame, quiero llegar hasta el fondo


En más de alguna oportunidad sucede que, buscamos algo y, al final, aquello que buscábamos estaba justo a nuestro lado.
En este caso "abrir los ojos" es también tomar distancia y volver a mirar. 


Me apropio de este ruego del salmista y quiero decir: Dios mio, abre mis ojos, mis torpes ojos "miopes". Si los ojos son las ventanas del alma, entonces quiero abrirlos de par en par, dejar que caigan mis barreras, mis prejuicios, mis creencias antiguas y comenzar a   conocerte.


¡Oh Dios! ¡Abre mis ojos a las maravillas de Tu Ley! 





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Bordando la luna
Pilar Sala


martes, 14 de junio de 2011

En Silencio


pintura de Andrew Wyeth


Si no me ayudara Jehová,
pronto moraría mi alma
en el silencio
Salmo 94:17



Morar o permanecer en el silencio aquí parece tener una connotación negativa y sin embargo, son muchos los que a través de la historia de los siglos han buscado el silencio, como una manera de penetrar en  el misterio del amor de Dios. La quietud, el espacio infinito y eterno, donde se puede oír la auténtica voz divina. 
En ocasiones sólo escuchamos la expresión, disfrazada, de nuestros propios requerimientos, obsesiones o deseos. Escuchamos lo que queremos oír. 

Disponernos para el silencio de Dios, significará  aquietar el dialogo interno. Lograr la sujeción de los pensamientos impedirá la dispersión de la mente, el corazón y el alma.

Esperar en Dios es enfrentar la oscuridad de los temores con la certeza de que Dios es fiel. La ayuda de Dios no es la que se recibe de alguien a nuestra disposición, como un subalterno, o alguien a nuestras ordenes. La ayuda de Dios proviene del misterio de su soberanía y de su Amor de Padre


lunes, 13 de junio de 2011

Sean Nuestros Hijos


pintura de Carolyn Blish

Sean nuestros hijos como plantas
crecidas en su juventud,
nuestras hijas como esquinas
labradas cual las de un palacio
Salmo 144:12

Cuando somos padres o madres, la preocupación por los hijos ocupa una parte importante en nuestros pensamientos. En ocasiones, esa preocupación se convierte en ansiedad. Por eso es tan saludable traerlos ante el Señor de la vida.
Dios, que es Padre, acoge nuestro legítimo deseo de que nuestros hijos se vistan de honor y dignidad.


Los hijos como plantas. Quiero pensar que comparar los hijos a las plantas refuerza la idea que ellos no son una prolongación de nuestra vida, ellos tienen su propia identidad y ante Dios nuestra responsabilidad es proveer un suelo nutricio. Pero es  Dios quien da el sol y la lluvia que permitirá su sano desarrollo hasta convertirse en “árboles de justicia”.

Nuestras hijas como esquinas labradas. Nuestro hogar pasa a ser un palacio donde nuestras hijas tienen un lugar de honor. Ellas son las columnas que, además, embellecen la arquitectura del hogar.

Padres e hijos, somos familia; y las familias forman el pueblo de Dios. Un pueblo llamado a ser “plantío de Jehová, para su gloria” (Profeta Isaías)


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