martes, 19 de marzo de 2013

Un canto nuevo



Cantadle cántico nuevo;
¡hacedlo bien,
tañendo con júbilo!
Salmo 33: 3

Son muchos los salmos que nos invitan 
a cantar alabanzas a nuestro Dios.
Aquí el salmista nos invita a cantar un cántico nuevo. Es decir una alabanza espontánea, tal cual como la dicta el corazón agradecido, que reconoce las bondades y misericordias de Dios.

Pero, esto de hacedlo bien, ¿qué significa? y no sólo eso, tendríamos que preguntarnos qué significa
 "hacerlo bien" para el criterio de Dios.
Hay que reconocer que para cantar bien se requiere un mínimo de talento, cierta destreza musical que muchos de nosotros aunque nos esforzáramos, jamás lograríamos calificar para una aprobación de "bien". Además, tengo la impresión de que los mejores músicos y cantantes no son precisamente cristianos.

Desde mi punto de vista, la respuesta la encontramos en este mismo verso. Creo que  el Señor espera de cada uno de nosotros un canto sincero, del corazón, y "hacerlo bien" es: tañendo con júbilo.

Hoy, antes de cantar al Señor, Dios Todopoderoso, creo que es oportuno preguntarse:
¿Se ha vuelto, mi canto, monótono?
¿hay júbilo en mi canto, o sólo es un ritual?

Las misericordias del Señor, "nuevas son cada mañana"
¿se renueva mi canto al ritmo de las misericordias del Señor?

¡Oh Señor, que hoy nuestro canto alegre tu corazón
que sea nuevo, íntegro y jubiloso!


Pintura: "El Concierto"
Charles Fairfax Murray



Para tener en cuenta:
Nos han enseñado que la oración y la alabanza a Dios debe tener cierta forma y se debe hacer de determinadas maneras. 
Dejo aquí un cuento que ilustra cuán personal y efectiva puede ser la oración, tal como nace del corazón:

Un misionero español visitaba una isla, cuando se encontró con tres sacerdotes aztecas.
— ¿Cómo rezáis vosotros? —preguntó el padre.
— Sólo tenemos una oración —respondió uno de los aztecas—. 
Nosotros decimos: «Dios, Tú que eres infinito.  Acuérdate de nosotros.»
— Bella oración —dijo el misionero—. Pero no es exactamente la plegaria que Dios escucha. 
Os voy a enseñar una mucho mejor.
El misionero les enseñó una oración y prosiguió su camino de evangelización. Años más tarde, ya en el navío que lo llevaba de regreso a casa, tuvo que pasar de nuevo por la isla. Desde la cubierta, vio a los tres sacerdotes en la playa, y los llamó por señas.
En ese momento, los tres comenzaron a caminar por el agua hacia él.
— ¡Padre! ¡Padre! —gritó uno de ellos, acercándose al navío—. ¡Enséñanos de nuevo la oración que Dios escucha, porque no conseguimos recordarla!
— No importa —dijo el misionero, viendo el milagro.
Y pidió perdón a Dios por no haber entendido antes que Él hablaba todas las lenguas.


4 comentarios:

Enrique Soto dijo...

Precisamente hoy estamos llamados a cantar al Señor en la entronización de Francisco I.

Me ha gustado el cuento para pensar.

Saludos

Fran dijo...

Hola, me gusta mucho tu blog.
Que la oración sea un canto alegre. No solo para pedir o agradecer, para alabar y adorar con el júbilo que nos dices.
Blog Luz apacible.

Clarissa Rodriguez dijo...

Enrique, gracias por tu visita querido amigo.

Son muchas las razones para alabar y cantar a Dios, llenarnos el corazón de su amor.
Yo creo que nadie, cristianos o no cristianos, ha quedado indiferente ante la sencillez de su santidad el Papa Francisco. Se siente un aire de cambio y de esperanza.

Del cuento, que me encanta, no tengo certeza del autor. Lo he leído en un libro de Paulo Coelho y también en uno de Jorge Bucay...(¿?)

Un gran abrazo

Clarissa Rodriguez dijo...

Fran, gracias por acercarte.

Tu blog es muy hermoso. Me ha encantado Luz apacible.
Creo que el nombre es muy adecuado.

Fran, si, que la oración sea un canto alegre , aun en los problemas del diario vivir.

Un abrazo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...