domingo, 2 de octubre de 2011

Aunque atraviese



Aunque atraviese la hondonada más oscura,
nada temo porque estás junto a mi:
tu bastón y tu cayado me serenan.
Salmo 23: 4


Hoy me he encontrado con esta versión del conocido Salmo 23. En particular, me ha llamado la atención este verso porque creo que la metáfora usada es mucho más clara y el  lenguaje es más actual.


El bastón y el cayado, elementos reconocibles del Buen Pastor, marcan su presencia y son suficientes para imponer la calma y la serenidad, la seguridad y la certeza de que todo está bien.


El Buen Pastor tiene sus métodos y sus "herramientas" para proveer seguridad.


(el mismo verso en una versión más tradicional)


Pot Pourri
Herbert James Draper

2 comentarios:

Francisco Mendez dijo...

El lenguaje es algo vivo, se trata de que comprendamos mejor. Pero esta claro de que nunca Dios nos abandona, aun en los momentos mas difíciles, Nada debemos temer

Clarissa Rodriguez dijo...

Si, Dios nunca nos abandona

"El Señor es mi Pastor nada me falta
El Señor es mi Pastor nada me ha faltado
El Señor es mi Pastor nada me faltará"

Feliz domingo, Francisco

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