miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un Padre Amoroso




porque Tú, Señor,
eres bueno y perdonador,
y grande en misericordia
para con todos
los que te invocan
Salmo 86:5

A muchas personas, (también a mi en algún momento), les es difícil ver a Dios como un Padre amoroso y bueno. En muchos casos esto se debe a experiencias dolorosas del pasado con su padre biológico o con un padrastro. 
Para muchos cristianos hoy, Dios sigue siendo un ser castigador, un ojo que vigila y acusa. Pero podemos aprender a apropiarnos del amor y bondad de Dios, hacia todos sus hijos, tal como nos habla el salmista.


Para con todos los que te invocan. La palabra invocar tiene un significado especial, no es sólo llamar, es "poner en la voz" toda la emoción del corazón. Invocar a Dios es llamarlo con todas las fuerzas de la emoción; es un grito, un pedido de auxilio. 
Dios escucha esa voz porque para Él cada persona es valiosa y única. Él nos acoge con su corazón de Padre, lleno de misericordia y bondad. Un corazón generoso que no ha dejado de esperar pacientemente, por cada uno de sus hijos. 


Tú, Señor,
¡eres bueno y perdonador,
y grande en misericordia!


(otra reflexión relacionada con este tema: Un Padre)

Fatherhood
Fatimah Al-khtani
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