domingo, 12 de junio de 2011

Sed de Ti

“La sed es un anhelo insaciable hacia algo que es uno de
los pilares más esenciales de la vida;
no hay modo de razonar con ella, ni de olvidarla,
ni de despreciarla, ni vencerla con indiferencia estoica.
La sed se hace notar; todo hombre ha de ceder a su poder;
del mismo modo ocurre con el deseo divino que
la gracia de Dios crea en el hombre regenerado.”
Charles Spurgeon




¡Dios, Dios mío eres Tú!
¡De madrugada te buscaré!
Mi alma tiene sed de Ti,
Mi carne te anhela
en tierra seca y árida
donde no hay aguas
Salmo 63:1

Pocas veces, como en este Salmo de David, se expresa con tanto ímpetu lo que se puede llamar “Sed de Dios”. Hay un sentido de urgencia y vehemencia, como si en esto se le fuera la vida.

Casi podríamos imaginarnos la escena: Es el amanecer, el sol poco a poco comienza a iluminar el cielo. La noche ha pasado y la angustia se ha transformado en imperativa convicción de la necesidad de Dios. El alma está preparada para ese encuentro. De la misma manera como la tierra árida espera la lluvia y sus grietas parecen una boca sedienta y seca, así el alma anhela a Dios y busca llegar a la completa saciedad, la completa comunión.


Me recordó el encuentro de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo. Allí Jesús promete: “El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna”

sábado, 11 de junio de 2011

Alegría de mi Gozo



Envía tu luz y tu verdad;
éstas me guiarán,
me conducirán a tu santo monte, 
y a tus moradas.
Me acercaré al altar de Dios, 
Al Dios de mi alegría y de mi gozo; 
y  te alabaré con el arpa,
Dios, Dios mío.
Salmo 43:3,4



En alguna parte he leído que en el idioma hebreo existen muchas  palabras para significar el concepto gozo. Estas palabras están diseminadas en el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos. Sin embargo, en Dios está el gozo más completo para el alma, la fuente inagotable del más perfecto deleite.

He escuchado a algunas personas decir que a los seres humanos no nos es posible alcanzar la felicidad, que sólo tenemos momentos felices. Puede haber algo de verdad en esta  creencia, si se busca ser feliz lejos de Dios.
El salmista clama: envía tu luz y tu verdad …me conducirán a tu monte santo. Necesitamos ser conducidos hasta el santuario para conocer el verdadero gozo.


Alegría de mi gozo es aparentemente una redundancia. Algunos autores opinan que es la manera en que el pueblo judío compone sus versos; "los eruditos lo llaman "paralelismo", es decir, la práctica de decir lo mismo dos veces con palabras diferentes" (C.S.Lewis)
 De cualquier modo, a mi me resuena como la intención de expresar algo para lo cual las palabras no alcanzan a dar en la nota exacta.

Señor, esperamos en ti llegar a conocer el gozo perfecto 

viernes, 10 de junio de 2011

Una Pequeña Ventana



Alma mía, dijiste a Jehová:
"Tu eres mi Señor;
no hay para mi bien fuera de ti"
Salmo 16:2


Este verso del Salmo 16  es como una pequeña ventana a través de la cual se asoman nuestros ojos curiosos, para descubrir una escena de amor entre el alma del Salmista y su Dios.
Este relato de intimidad es "una experiencia centrada en Dios, que no solicita de Él más que Su presencia, el regalo que Él constituye en grado máximo e inconfundiblemente real" (C.S. Lewis).

¿Es esta sólo una experiencia idealizada, por el poeta, o por el Salmista?

Honestamente, creo que a pesar de toda la santidad de Dios, su trascendencia y eternidad, Él se muestra y está mucho más cerca de nosotros, que lo que nosotros mismos somos capaces de entender. En ese sentido creo que es Dios quien toma la iniciativa. 

No hay para mi bien fuera de ti es una declaración de amor y de dependencia absoluta.

Señor, guíanos a un encuentro más íntimo contigo!


jueves, 9 de junio de 2011

En Jehová He Confiado




En Jehová he confiado;
¿Cómo decís a mi alma,
Que escape al monte cual ave?
Salmo 11:1


En el tiempo del peligro, (ese parece ser el caso de David, el autor de este Salmo) la prudencia y los amigos aconsejan huir, esconderse, refugiarse en las montañas hasta que las condiciones sean favorable.
Sin duda es una gran tentación; especialmente cuando estamos ante el "silencio" de Dios. Es en estas ocasiones en que se pone a prueba nuestra paciencia, pero sobre todo nuestra fe.


En Jehová he confiado. La confianza se va desarrollando en la medida en que se experimentan situaciones de riesgo; ¿cómo podríamos consolidar nuestra fe en Dios, si no pasamos por el crisol de la prueba?


La fidelidad de Dios es eterna. Muchas veces tenemos plena conciencia de cómo Dios nos protege, especialmente cuando alzamos un ruego "¡Señor sálvame!"
Pero hay momentos en que Dios nos protege sin pedírselo o sin darnos cuenta en el momento.
El ejercicio de confiar en la protección de Dios pone a prueba nuestro sentido práctico de la vida. Pero creo que es algo más complejo todavía. No se trata de desafiar el peligro o de asumir actitudes temerarias sabiendo que "no dará tu pié al resbaladero" (Salmo 121).
Jesús fue tentado en ese sentido. 


La confianza en Dios, creo yo, es la serena y profunda convicción de que toda mi vida, toda mi integridad física, emocional y espiritual descansa en sus manos. Como un ave que sabe donde está  su nido.

miércoles, 8 de junio de 2011

Bienaventurado




Bienaventurado el hombre
que teme a Jehová,
Y en sus mandamientos se deleita
en gran manera.
Salmo 112:1


Parece contradictorio, a simple vista, esto de ser dichoso y temer.
También es contradictorio que los mandamientos o mandatos nos deleiten.
¿Cómo se puede entender esto?
Quiero creer que el Salmista no está pensando en una actitud servil, cuando habla de temer a Jehová. Sino más bien en la íntima satisfacción que se parece a aquella del deber cumplido.
El escritor C. S. Lewis nos ayuda en la reflexión; él dice: "el mandamiento de la mente divina, encarnado en la Ley divina, es bello. ¿Qué debería hacer el hombre sino intentar reproducirlo, tan fielmente como le sea posible, en su vida diaria? Su "dicha" se encuentra en estos estatutos; estudiarlos es como encontrar un tesoro; le afectan como lo hace la música, son sus "canciones"; saben a miel; son mejores que el oro y la plata." En sus mandamientos se deleita en gran manera.


Por otra parte, que alivio es saber que Jesús cumplió completamente la Ley de Dios. Por tanto lo único que Dios espera de nosotros es que lo amemos de corazón. Quizás de esta manera, cuando guardamos sus mandamientos, no nos convertirnos en moralistas o "guardianes" de la Ley y podemos desterrar todo sentimiento de superioridad espiritual.


El único ser perfecto es Dios mismo. Nosotros sólo tenemos un Salmo para el camino.

martes, 7 de junio de 2011

Cantad Alegres

Ilustración de Meredith Johnson

Cantad alegres a Dios
habitantes de toda la tierra
Salmo 100:1


Cantad alegres a Dios. Este Salmo debe ser uno de los más conocidos entre los cristianos. Es una verdadera invitación a la adoración a Dios, a todo ser viviente, toda la tierra.
La adoración a Dios no es privilegio de un pueblo. Este llamado no tiene límites ni fronteras. Es una invitación simple  y sencilla, condiciones esenciales de la alegría.
Nosotros también estamos invitados a cantar con espontánea alegría, bajo la mirada protectora, llena de amor de un Dios que es también nuestro Padre.


Cantemos ¡alegremente! 
a nuestro Dios





lunes, 6 de junio de 2011

Alabanza




Aclamad a Dios con alegría,
toda la tierra
Cantad la gloria de su nombre;
dadle la gloria con alabanza
Salmo 66:1,2


La gloria de su nombre. Creo que en ocasiones perdemos de vista la dimensión gloriosa del nombre de Dios. Honestamente, creo que muchas veces hasta lo trivializamos.

"¿Sabemos qué significa alabar, adorar, dar gloria? 
Hoy día «alabar» no cuesta nada. Todo es alabado.
El jabón, la cerveza, la pasta de dientes, los vestidos, los enjuagues bucales, las estrellas de cine, todos los últimos aparatos que, se supone, hacen la vida más cómoda… todo «es alabado» constantemente. Se han exagerado tanto las alabanzas que todo el mundo está harto de ellas, y desde que todo «es alabado», con el falso entusiasmo del locutor de radio, resulta que, al fin y al cabo, nada es alabado. La alabanza se ha convertido en algo vacío. Realmente nadie quiere alabar. 
¿Ha quedado algún superlativo para Dios?"
Thomas Merton, "Orar los Salmos"


La grandeza de Dios es inconmensurable, está inscrita en toda la creación, también en nuestra alma. Por eso es que cuando nos entregamos a la alabanza y la adoración a Dios, nuestros corazones se llenan de alegría. 


¡Señor, enséñanos a alabarte! 

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