martes, 2 de abril de 2013

Alegría del alma




Alegra el alma de tu siervo,
porque a Ti, Señor,
levanto mi alma,
porque Tu, Señor,
eres bueno y perdonador,
y grande en misericordia
para con todos 
los que te invocan.
Salmo 86: 4, 5

En este Salmo encontramos súplicas y alabanzas, también muchas citas de otros salmos. Eso me lleva a pensar que la aflicción del salmista es muy grande y busca en su memoria las palabras adecuadas para componer su oración, tal como nosotros hoy, cuando escogemos algún salmo que nos ayude a expresar las emociones que nos agobian.

De lo que podemos estar seguros, es que cada circunstancia puede llevarnos a dar un paso más de fe. Permanecer en la presencia de Dios, aun en la oscuridad de las dudas, paradojalmente, nos lleva a conocer un poco más de su misericordia y de su Amor.

Alegra el alma de tu siervo. Si la alegría está asociada al canto, quizás deberíamos aprender de los pájaros. Ellos no van a una escuela de trinos para aprender a cantar; cantan porque tienen una canción en el alma. Será por eso que Jesús dijo: "Miren las aves...".
De alguna manera, los seres humanos vivimos en la insatisfacción. Con mucha frecuencia cambian nuestros estados de animo y la alegría se nos escapa; pero cuando levantamos el alma, y buscamos llenar nuestras ansiedades con la bondad de nuestro Padre Dios, surge el gozo y la alegría verdadera y también el canto del alma; gratitud y alabanza a Dios.

¡Oh Señor, que hoy, Tu Alegría permanezca en mi corazón!

Ilustración de Paulette Insall

2 comentarios:

Fran dijo...

En todo tiempo deberíamos permanecer en la gratitud y la alegría.

Clarissa Rodriguez dijo...

Efectivamente, Fran, en todo tiempo; ser agradecidos, con alegría y sencillez de corazón; es la manera de reconocer a nuestro Dios.

La alegría y la gratitud se cautivan día a día, con la ayuda de Dios.

Un abrazo, muy grande, Fran

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