sábado, 9 de noviembre de 2013

Con todo




¡Aleluya! 
¡Alabado sea el Señor!
Alabaré al Señor con todo 
el corazón
Salmo 111:1


¡Aleluya! Una vez más el salmista nos sorprende con esta expresión de suprema alabanza  a Dios:  ¡Aleluya!  ¡Alabado sea el Señor!
Continua con un  diálogo interno, como animándose a si mismo: Alabaré al Señor con todo el corazón
Uno podría preguntarse ¿por qué dice tan enfáticamente "con todo el corazón"... se puede alabar a Dios sin comprometer todo nuestro corazón?

Con todo me parece que significa  no sólo sin reservas, sino con pasión, con decisión, voluntad, entusiasmo y determinación. Pero también significa, plenamente consciente de aquellas limitaciones que en ocasiones nos llevan a entregar una alabanza sólo "ritual", marcada por el cansancio, con notas de debilidad, con des-ánimo  y hasta con tristeza.

Me parece que hoy el salimista nos desafía con su ¡Aleluya!
Nos anima a revitalizar nuestra alabanza con todo el corazón. Tal como Dios mecere ser alabado y de la manera que Él espera que sus hijos lo hagan. 

Alabar a Dios con todo el corazón es llenarnos de gratitud para afrecer a Dios una alabanza consciente "sin olvidar ninguno de sus beneficios". Con la pasión de vivir un nuevo día, en plenitud de gozo y esperanza en su gran poder y misericordia

Te alabo, Señor, mi Dios
¡con todo mi corazón!

Foto: Gregorius Suhartoyo

viernes, 8 de noviembre de 2013

Con firmeza



Fortaleced las manos cansadas,
afirmad las rodillas endebles.
Libro de Isaías 35: 3


El cansancio es un viejo enemigo que, cual "invitado de piedra" se presenta en los momentos menos indicados. Así se manifiesta nuestra naturaleza imperfecta, finita, frágil y vulnerable.

Las manos son probablemente uno de los "instrumentos" más nobles del ser humano. Pero si están cansadas se vuelven torpes, pueden provocar pequeños o grandes desastres y accidentes. En cambio cuando se alternan periodos de trabajo y descanso, se pueden volver, expertas, virtuosas y muy diestras.

Aun cuando las rodillas cumplen otro rol muy distinto al de las manos, si están cansadas, sin firmeza, o con dolor, entorpecen y en ocasiones impiden nuestro caminar y el normal desarrollo de nuestras catividades cotidianas.

En la vida espiritual el cansancio o la falta de firmeza, son parte del debilitamiento que nos producen las dificultades y circunstancias adversas que día a día enfrentamos.  Esta es la razón por la cual en reiteradas ocasiones el Señor nos dice:  
"Esfuérzate y se valiente, 
no temas ni desmayes, 
que Yo Soy el Señor tu Dios, 
y estaré contigo dondequiera 
que vayas
(Libro de Josué 1:9)

Nuestras fuerzas, nuestra esperanza se renuevan en el Señor. En el mismo libro de Isaías encontramos una gran verdad:
"Los muchachos se fatigan y se cansan,
los jóvenes flaquean y caen;
pero los que esperan al Señor
tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán"
Libro de Isaías 40: 30, 31

Cantemos hoy con el salmista:
Fortaleza mía, a Tí cantaré
Porque eres, oh Dios,
mi refugio,
el Dios de mi misericordia
Salmo 59: 17

Pintura: Marzena  Slusarczyk

jueves, 7 de noviembre de 2013

Melodias de gratitud



¡Entonen salmos!
¡Toquen ya la pandereta,
la lira y el arpa melodiosa!
Salmo 81: 2

Nuestra memoria es frágil y selectiva. Nos acordamos sólo de algunas cosas, especialmente de aquellas que nos parecen agradables; pero nos olvidamos rápidamente de casi todo, en particular cuando se trata de agradecer.
El salmista nos recuerda hoy la importancia de ser agradecidos con Dios, dejando de lado la búsqueda insaciable de nuestra propia satisfacción.

Revitalizamos nuestra relación con Dios cuando hacemos memoria de todos los beneficios que Dios nos entrega a diario, recordando aquellos momentos en que Dios nos ha librado de peligros y amenazas, para traernos a disfrutar de su Amor y compasión.

Cuando el salmista habla del arpa melodiosa, me recuerda la importancia de preparar nuestra alabanza, apartando un tiempo especial, con humildad y sencillez de corazón para que resuene armoniosa cada nota de gratitud. Dios merece nuestro canto "con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, 
y con toda nuestra mente"

Hoy como en los tiempos antiguos, existen diversos instrumentos musicales, muchos son parecidos o mejores que la pandereta, la lira o el arpa. Los instrumentos suenan melodiosos cuando son afinados con esmero y paciencia, entonces, en manos de virtuosos intérpretes, pueden producir hermosas armonías. De esta manera  se logra un resultado  mucho más agradables que el sonido de cada instrumento por separado.

Unámonos hoy con alegría y amor, en una grandiosa melodía, que exprese ante Dios todo nuestro agradecimiento y devoción por lo que Él es y por todo lo que significa en nuestras vidas.

¡Para Dios sea toda la alabanza!

Pintura: Marc Chagall

miércoles, 6 de noviembre de 2013

En esta tierra



Pero de una cosa estoy seguro;
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.
Salmo 27: 13

Es interesante cómo la reflexión del salmista nos guía a confrontar el mundo espiritual con las circunstancias reales y cotidianas. Son mundos muy distintos y sin embargo la expresión:  "estoy seguro... de ver la bondad del Señor en esta tierra" nos revela, una vez más,  que Dios tiene dominio de todo lo que existe y de toda la humanidad. La bondad de Dios no es una ilusión, o un consuelo más o menos romántico y etéreo; o algo que se dice para referirse sólo a la vida espiritual.

La bondad del Señor se puede ver a diario y de muchas maneras. La vemos, por ejemplo, cuando la comida se multiplica para satisfacer a la familia y alcanza para compartir con el necesitado; está presente cuando podemos mirar una foto y revivir momentos felices, y cuando volvemos en paz al reposo del hogar, después de un día laborioso.
Para mi hoy,  la bondad del Señor la vi reflejada en 
los pequeños capullos de mis peonías...
Pero, sin duda, la bondad de Dios es mucho más de lo que podríamos enumerar o mencionar. Se manifiesta especialmente cuando vemos que Él atiende nuestras súplicas obrando poderosamente a nuestro favor, con pequeños o grandes milagros, tal como lo dice el profeta Isaías: "se alegrarán el desierto y el sequedal; se regocijará el desierto y florecerá como el azafrán" (Libro de Isaías 35:1). - El dueño del desierto florido es también el dueño de nuestra vida, nuestro guardador y protector.

Nuestra esperanza está en Dios Todopoderoso que muestra su bondad infinita, ahora mismo, en nuestros días, en nuestras circunstancias. Por eso el salmista dice:

Pero de una cosa estoy seguro;
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes

Pintura: Hans Dahl

martes, 5 de noviembre de 2013

Consejos que perduran



Señor, Tú eres mi Dios;
te exaltaré, alabaré tu nombre,
porque has hecho maravillas;
tus consejos antiguos
son verdad y firmeza.
Libro de Isaías 25: 1

La voz del Profeta Isaías, llena de sabiduría,  nos lleva por los caminos de las maravillas que Dios hace, las que hizo en el pasado y las que continuará haciendo en el universo y en la vida de todos los que esperamos en Él. 

Las maravillas que Dios hace son verdaderas, firmes y fieles, no cambian, por eso el profeta las relaciona con los consejos antiguos, los mandamientos,  que hoy siguen teniendo vigencia. Nuestro Señor Jesucristo los sintetizó en dos :
"El primer mandamiento de todos es: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas... el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo"

La mejor manera de honrar a Dios es volviendo a sus consejos antiguos  y meditar en sus maravillas. Hoy nos unimos a la súplica del salmista, y le pedimos al Señor:

"Hazme entender el camino
de tus mandamientos,
para que medite en
tus maravillas"
Salmo 119: 27

Pintura: Doyle Leek

lunes, 4 de noviembre de 2013

Grande es su Amor




¡Grande es su Amor
por nosotros!
¡La fidelidad del Señor
es eterna!
Salmo 117: 2


La perfección y la santidad de Dios se expresa también en su Amor. El Apóstol San Pablo escribiendo a los Romanos dice que "el Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" - Rom 5:5


Ese sentimiento tan sublime, que llamamos amor, es un pálido reflejo de la inmensidad y grandeza del Amor de Dios.  Todos en alguna medida hemos experimentado el Amor de Dios, un Amor que se derrama generosamente por toda la humanidad, aun sobre aquellos que niegan su existencia.

Lo realmente maravilloso es sentirlo, con esa convicción profunda que proviene del Espíritu de Dios.



Lo único que nos queda es unirnos al salmista, que termina este salmo diciendo:
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!


Pintura: Nikolai Galakhov

domingo, 3 de noviembre de 2013

Ternura divina




Acuérdate, Señor, 
de tu ternura y tu gran Amor,
que siempre me has mostrado
Salmo 25:6

Este parece ser un diálogo muy íntimo entre el salmista y Dios
Por tratarse de un salmo de David, podemos suponer que esa ternura y Amor es comparable a la de un pastor por sus ovejas; algo que David conocía muy bien.

Para algunas personas Dios sigue siendo un ser lejano, distante y poco "amigable".  Pero justamente porque sabemos que Dios es inmensamente poderoso, justo y eterno es que nos llama la atención su amoroso cuidado, su bondad  y misericordia con la que 
nos rodea a diario.

Algunos de los momentos más tiernos relatados por los Evangelios, guardan relación con la mirada de compasión de Jesús, el Hijo de Dios, hacia aquellos que se le acercaron. Gran ternura mostró hacia los niños, los indeseables, los enfermos terminales, los ciegos, los rechazados, los solitarios, los acomplejados, los pobres y todo aquel que con humildad le salió al paso.

Nosotros hoy, podemos disfrutar de su ternura, cuando estamos en comunión con Él y surge ese sentimiento de paz y gozo; nos sentimos acogidos, amados, protegidos y seguros. Esa es la ternura que Dios tiene por todos sus hijos. Ternura para escuchar nuestras súplicas y tierno amor expresado en  los pequeños o grandes detalles que van conformando nuestro "patrimonio" espiritual. 

Sin duda el gesto de mayor ternura que Dios ha mostrado hacia la humanidad es haber enviado a su Hijo, Jesucristo. El Evangelio según San Juan  dice:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, 
que dio a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que cree en Él, no se pierda,
mas tenga vida eterna"

Podemos decir entonces, por las palabras del salmista y por nuestra propia experiencia 

¡Gracias Señor, por tu gran Amor
que siempre me has mostrado!


Ilustración: Zelkats - Digital Arts

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