sábado, 7 de diciembre de 2013

Memoria espiritual


fragmento del relato del nacimiento de Jesús,
el Hijo de Dios
Cap. 2 del Evangelio según San Lucas:

Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret,
a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén,
por cuanto era de la casa y familia de David;
para ser empadronado con María su mujer,
desposada con él, la cual estaba encinta.
Y aconteció que estando ellos allí, 
se cumplieron los días de su alumbramiento.
Y dio a luz a su hijo primogénito,
y lo envolvió en pañales, y lo
acostó en un pesebre,
porque no había lugar 
para ellos en el mesón
Evangelio según San Lucas 2: 4-7

El capitulo 2 del Evangelio según San Lucas es rico en detalles, hermosamente relatados, del nacimiento de Jesús.  Por este relato podemos entender que María había considerado la posibilidad de que su Hijo naciera durante este viaje que realizaban y seguramente llevaba consigo pañales, un gesto de tierna preocupación materna.
Aun así, ella estaba fuera de su casa, lejos de sus parientes y familiares, sin ningún tipo de comodidad, confiando únicamente en el cuidado de Dios.

Belén nos recuerda que Dios actúa de las maneras más insospechadas. El Señor está y actúa conforme a sus propósitos, aun cuando no sea evidente su accionar.
Al nacer el Niño, ellos fueron sorprendidos por la gloria de Dios y sus corazones humildes y piadosos, asombrados y conmovidos tienen la certeza de la cercanía de un Dios y Padre, poderoso y eterno.

La frase más hermosa de todo el relato, casi 
escondida y al pasar dice:
"Pero María guardaba todas estas cosas, 
meditándolas en su corazón"
La Bendita Virgen María, con su silencio estaba construyendo su propia memoria espiritual, aquel lugar personal donde quedan los fundamentos de nuestra fe y nuestra confianza en Dios. Un pequeño jardín del alma donde meditamos para encontrarnos cara a cara con nuestro Padre Dios.

Junto al salmista nosotros podemos decir:
En la hermosura de la gloria de tu magnificencia
y en tus hechos maravillosos meditaré
Salmo 145:5

Dibujo de Marcos Rey

viernes, 6 de diciembre de 2013

Pequeños detalles de una gran historia



Pero tú, Belén Efrata, 
tan pequeña entre 
las familias de Judá,
de ti ha de salir el que será 
Señor en Israel,
sus orígenes se remontan
al inicio de los tiempos,
a los días de la eternidad
Libro de Miqueas 5:2


He traído este párrafo de la antigua profecía del Libro del profeta Miqueas para recordar que Dios preparó cada detalle en el desarrollo de la historia del Mesías, una historia que no se termina de contar. 
La tradición cuenta que Miqueas era un campesino de finales del siglo VIII a.C. y que fue contemporáneo de los profetas Isaías, Oseas y Amós. Lo más relevante es que es citado en el Evangelio según San Mateo (Mateo 2:6)  como profecía del lugar de nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios.

Cuando los santos viajeros, José y María, se dirigían a la pequeña Belén, su lugar de origen, por ser descendientes de la familia de David, estaban tratando de cumplir lo dispuesto por la autoridad política de su época. Se trataba del censo del que hace mención el Evangelio según San Lucas (cap. 2). Pero ese simple hecho da paso al cumplimiento de la profecía de Miqueas. En esos momentos es probable que José y María desconocían la importancia espiritual de llegar a Belén. Lo que ellos hacían era tan sólo vivir con paz y quietud en medio de sus circunstancias y contratiempos, sabiendo que la mano de Dios, aunque invisible, siempre está presente.

Nosotros también, hoy podemos descansar sabiendo que nuestro mundo no está fuera de control. Dios, en su eternidad, continua siendo el Señor de los tiempos, de las naciones y de nuestras circunstancias personales. El salmista lo dice muy bellamente.

Estad quietos,
y conoced que Yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones;
enaltecido seré en la tierra
Salmo 46:10

Pintura: "Journey to Bethlehem"
Joseph F. Brickey

jueves, 5 de diciembre de 2013

En humildad




He aquí mi siervo, yo le sostendré;
mi escogido,
en quien mi alma tiene contentamiento;
he puesto sobre él mi Espíritu;
Él traerá justicia a las naciones.
No gritará, ni alzará su voz, 
ni la hará oír en las calles.
No quebrará la caña cascada, 
ni apagará el pábilo que humeare;
por medio de la verdad
traerá justicia.
Libro de Isaías 42:1-3


Este pasaje, tomado del Libro de Isaías, pertenece al contexto de los cantos que el Profeta escribió y que retratan, sin duda alguna, la figura de Jesucristo como el Gran Redentor de su pueblo 
y de la humanidad.

Llama la atención las expresiones que destacan la mansedumbre, humildad y el carácter pacífico del "Siervo del Señor". Es el "Escogido de Dios", el Enviado, y sin embargo no usa su poder o su autoridad para imponerse. No es un acusador sino más bien alguien que da oportunidades, que espera, perdona y rescata. 
Al examinar los relatos de los Evangelios nos damos cuenta que esta profesía se cumplió por completo, en la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo durante su permanencia en las tierras de Palestina, desde su nacimiento hasta el fín de sus días allí, desde el pesebre hasta la cruz, terminando con su resurrección para volver, en forma gloriosa, al lado del Padre.

Este Siervo Sufriente es el mismo Rey justo del que 
nos habla el Salmo 72:
Él librará al menesteroso
que clame
y al afligido que no tenga
quien le socorra.
tendrá misericordia
del pobre y del menesteroso;
salvará la vida de los pobres.
Salmo 72:12,13

Pintura: Cicely Mary Barker

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Una Vida asombrosa



Y aquel Verbo  fue hecho carne,
y habitó entre nosotros
(y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre).
lleno de gracia y de verdad
Evangelio según San Juan 1:14

De todos los Evangelios, sólo el Apóstol Juan eligió 
referirse a Jesús como el Verbo.
El verbo como expresión gramatical es acción, movimiento, existencia, condición o estado. Todo eso representa la vida de Jesús entre los hombres, clausurando la brecha entre Dios y el hombre y logrando presentar la Vida en un "formato" comprensible y fácil de reconocer. Por eso decimos que la decisión de tomar forma de hombre es la expresión de la asombrosa misericordia de Dios 
hacia la humanidad.

Jesús es enteramente Dios y enteramente hombre. Es el misterio del Verbo encarnado, que vino a traernos la Vida verdadera y sus palabras fueron palabras de eternidad y de esperanza para la humanidad. El salmista dice:
Eres el más hermoso
de los hijos de los hombres;
la gracia se ha derramado
en tus labios;
por tanto, Dios te ha bendecido
para siempre.
Salmo 45: 2

Pintura: Nativity
Arthur Hughes

martes, 3 de diciembre de 2013

Más allá de los tiempos



En el principio era el Verbo,
y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios
Evangelio según San Juan 1:1


Sin pretender explicar el santo misterio que encierran estas palabras, (no podría además) lo que me queda claro es que el Verbo existía desde siempre, porque el Verbo es Dios mismo. Este texto bíblico en particular, del Evangelio según San Juan,  me ayuda a situarme en el lugar correcto en mi relación con Dios.  Él es el origen de todas las cosas. El Génesis comienza con la misma frase: "En el principio". En ese principio está el origen de mi propia historia personal: "En el principio creó Dios..." y  "En el principio era el Verbo..."
Dios situó un principio para nosotros pero más allá de los tiempos, está Él, Todopoderoso y eterno Dios

El ser humano a través de la historia no es más que alguien que responde a la iniciativa de Dios en un escenario que es definitivamente, eterno e infinito, difícil de imaginar, de comprender y mucho menos de explicar.  Dios toma la iniciativa. Dios decide; Dios es poderoso y soberano.

Si meditamos en estas verdades eternas y luego miramos el pesebre y todos los acontecimientos históricos que rodean el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, es imposible no llenarnos de asombro y emoción. Jesús, el Verbo Encarnado, dejó el escenario de perfección y eternidad, de santidad y poder para volverse como uno de nosotros: vulnerable, sujeto a una forma humana de carne y hueso, limitado por los espacios y los volúmenes y afectado por el paso del tiempo, el temor, el dolor y todas nuestras emociones y procesos como seres vivos.
Este es el verdadero milagro de Navidad.
El regalo de Amor que Dios nos dio. 

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Ev. Juan 1:14)

Esta reflexión nos lleva a decir junto al salmista:
¿Qué es el hombre
para que tengas de él
memoria...?
Salmo 8:4

Foto de la película The Nativity

lunes, 2 de diciembre de 2013

En la luz de Dios

Y llego el tiempo de Adviento
Un tiempo para prepararnos y revitalizar nuestra fe y nuestra esperanza en Dios que cumple sus promesas y que muestra su amor en los grandes eventos de la historia pero también en las nimiedades de nuestra cotidianeidad.
Ya celebramos el primer domingo de Adviento; y continuaremos este tiempo buscando acercarnos poco a poco a la pequeña Belén de Judea, para encontrarnos con el Niño Santo, el Príncipe de Paz, Dios con Nosotros. El milagro del Verbo Encarnado.




El pueblo que andaba en tinieblas
vio gran luz;
los que moraban
en tierra de sombra de muerte
luz resplandeció sobre ellos
Libro de Isaías 9: 2

Luz es  probablemente el concepto más claro con el que podemos entender la vida de Jesús, su propósito en la tierra y lo que Él es hoy día para todos los cristianos. Luz en una época histórica entenebrecida por la religiosidad, entrampada en reglas opresivas y círculos de pobreza espiritual.

Luz es una de las figuras con que Jesús mismo se identificó, cuando dijo. "Yo soy la Luz del mundo". Luz resplandece hoy para nosotros. Una luz que atraviesa las piezas de la historia para resplandecer en las Sagradas Escrituras que iluminan día a día nuestros pasos y darnos la seguridad que necesitamos. El salmista exclama:

Muchos son los que dicen.
- "¿Quién nos mostrará el bien?"
Alza sobre nosotros, Señor,
la Luz de tu rostro
Salmo 4:6

Gracias, oh Dios, por acercar Tu Luz a nuestras vidas
Gracias porque provees la Luz que necesitamos
en nuestros corazones

Imagen: Vintage card

domingo, 1 de diciembre de 2013

Prioridades




Mi vida está de continuo en peligro,
mas no me he olvidado de tu Ley
Salmo 119:109

Desconozco las circunstancias que rodeaban al salmista y que lo hacían temer por su vida. Lo que es muy claro es su amor por la Ley de Dios, sus ordenanzas y mandamientos.
La belleza y  la luz que emana de los mandamientos de Dios son más importantes que la vida misma.

En muchos sentidos nuestra vida está permanentemente amenazada y en peligro de muerte, aunque pocas veces somos conscientes de lo frágil que es la existencia humana. No hablo solo de los peligros en la carretera, o la amenaza de una enfermedad. Dicen los expertos prevencionistas, que el lugar donde puede haber más riesgos y peligros es en nuestro propio hogar; bastaría revisar lugares como la cocina, el baño, etc.

Nuestra vida es frágil y "nuestros días están contados" pero la Palabra de Dios, sus mandamientos y promesas permanecen para siempre. Cuando nos apegamos a la Ley de Dios nuestra vida queda guardada en la luz, podemos caminar tranquilos porque somos iluminados en medio del peligro; es la Ley de Dios la que nos puede ayudar a caminar sin tropiezos y seguros.

¡Oh Señor, gracias por  tu Palabra
ayúdanos a no olvidar tus mandamientos!


Foto: National Portrait Gallery, London
fuente


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