viernes, 7 de junio de 2013

La fuerza de mi corazón




Puede fallarme la salud y debilitarse
mi espíritu,
pero Dios sigue siendo la fuerza de
mi corazón
Salmo 73: 26
NTV

La expresión de fe que encontramos en este verso es fuerte y profunda; no depende de las circunstancias, ni de los estados de ánimo o de algo tan valioso como la salud.
Esta declaración nos anima y fortalece nuestra fe. El salmista parece decirnos que, aunque nos sintamos como  caminando a oscuras, en medio de  las incertidumbres que nos presenta la vida cotidiana, podemos confiar en la mano de nuestro Padre Dios que nos sostiene. Nuestro corazón está confiado porque aun en esa oscuridad, podemos escuchar su voz amorosa diciendo:  "Esfuérzate y se valiente, no temas ni desmayes porque  el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas" (Libro de Josué)

¡El Señor es la fuerza de mi corazón!

Pintura: Bao Pham

jueves, 6 de junio de 2013

¿Quién habitará...?




Señor, 
¿Quién habitará
en tu Tabernáculo?,
¿Quién morará en tu santo monte?
Salmo 15:1

Señor, ¿Quién habitará en tu Tabernáculo?  Esta pregunta ya fue contestada: "El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas..." (Salmo 24)

Este salmo nos sitúa en el momento histórico de la formación del pueblo de Dios. Un tiempo en que había que cumplir algunos rituales para acercarse al lugar santo. El Tabernáculo tenía un lugar específico donde las personas podían concurrir con sus ofrendas, era el Atrio; y un lugar santo y santísimo donde sólo el sacerdote podía entrar luego de un ritual de purificación, lavado de manos y pies.


¿Quién habitará en tu Tabernáculo?, ¿Quién morará en tu santo monte? Me parece que cuando el salmista hace estas preguntas está pensando en la importancia de ir más allá de los rituales que sólo pueden limpiar el cuerpo, para considerar la actitud del corazón frente a Dios. Es una invitación a presentarnos con entera honestidad ante Dios, para ser limpios mediante la acción del Espíritu de Dios. 

Somos afortunados por tener la posibilidad de recurrir al Hijo de Dios, el Agua Viva que puede limpiar completamente nuestros corazones y nuestra alma, para presentarnos delante de Dios libremente, entregar nuestras ofrendar de gratitud y recibir su bendición. El acceso directo ante Dios se lo debemos a Jesús, su sacrificio, muerte y resurrección, nos liberan 
de los rituales del pasado.

Dios nos ofrece hoy su "hospitalidad" y espera un corazón dispuesto, lleno de fe y humildad.

¡Oh Señor, gracias por darnos la posibilidad
de llegar ante ti con libertad!

Foto tomada de la web

miércoles, 5 de junio de 2013

Con integridad




Hay alegría para los que
tratan con justicia a los demás
y siempre
hacen lo correcto
Salmo 106: 3
(NTV)


Recientemente leí un artículo relacionado con trabajo en equipo. Me hizo sonreír leer la frase:  "no existe el Llanero Solitario". Vivimos y existimos en concordancia con nuestro mundo circundante. Fuimos creados para vivir en familia y en comunidad. De hecho el segundo mandamiento dice relación con esta realidad: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Definitivamente no somos Llaneros Solitarios.

El salmista nos desafía a vivir con integridad nuestra fe en Cristo. Comprometiéndonos con sus enseñanzas; siendo coherentes y viviendo la ley del Amor que nos enseña a amar incluso a nuestros enemigos, pero entendiendo que nuestro prójimo más prójimo es nuestro núcleo familiar.

Podemos hacer lo que es correcto una vez, pero hay que reconocer que otra cosa es actuar con integridad  constantemente, haciendo lo que es correcto, siempre. La principal dificultad está en que a pesar de saber y querer actuar correctamente, nuestra naturaleza inconstante y nuestro natural egoísmo nos pondrán a prueba. Sólo con la ayuda de Dios  y mucho amor podremos conseguir la alegría con la que el Señor bendice a quienes tratan con justicia a los demás,
haciendo siempre lo correcto.

Practicar la rectitud, en última instancia, es una manera de adorar a Dios. Lo adoramos con nuestro comportamiento, cuando somos amables, bondadosos, misericordiosos y compasivos con todas las personas. El Apóstol San Pablo nos da algunos consejos, en su epístola a los Colosenses, que nos pueden ayudar:
. "Hacedlo todo en el nombre de (de parte de) el Señor, y todo  hecho como para el Señor" 


Pintura: Mathew Carter

"Las palabras amables pueden ser breves 
y fáciles de decir pero sus ecos 
verdaderamente son infinitos" 
Madre Teresa

martes, 4 de junio de 2013

Un lugar seguro




Él me esconderá en su
Tabernáculo en el día del mal;
me ocultará en lo reservado
de su morada;
sobre una roca me pondrá en alto
Salmo 27: 5

Todos hemos tenido, alguna vez, un día malo. Un día en que todo parece salir mal. Para el salmista también hubo un día malo, pero él encontró el mejor refugio posible al lado del Señor: "oculto en lo reservado de su morada"

En la antigüedad, para el pueblo de Dios, el Tabernáculo era el lugar santo, construido según instrucciones expresas de Dios. Nadie osaba entrar en el lugar santísimo, bajo pena de muerte. Pero si es Dios mismo quien esconde a sus hijos allí ¿quién podrá impedirlo? ¿quien se atrevería a molestarlos?

Me parece que el salmista nos muestra gráficamente, que Dios tiene sus métodos para hacernos sentir seguros. El Señor es, en si mismo,  la roca  eterna de nuestra seguridad. No existe un lugar mejor, donde  sentirnos más protegidos.
Cuando nos acercamos a Él con nuestros temores, en el día malo, no sólo nos acoge, también nos consuela, nos da su paz y su Amor.

El Salmo 91 comienza diciendo: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente..."

¡Gracias Señor, porque nos ofreces la 
seguridad que necesitamos!

Fotografía: Fan Ho

lunes, 3 de junio de 2013

Grande es




¡Oh Señor, Señor nuestro,
¡tu majestuoso nombre
llena toda la tierra!
Tu gloria es más alta que los cielos.
Salmo 8: 1
(NTV)

El Salmo 8 es muy conocido, pero su riqueza poética no se agota. 
Se cree que fue escrito por  David, cuando aun estaba detrás de sus rebaños, siendo un joven pastor de ovejas. Al contemplar el cielo tachonado de estrellas, se sintió sobrecogido por la gloria de Dios y por  la asombrosa misericordia que Dios muestra ante la debilidad humana.

La grandeza de Dios nos sigue sorprendiendo; se expresa en sus dádivas amorosas, en su cuidado protector, pero especialmente,  en las horas de angustia  cuando su cercanía nos consuela y nos llena de su paz.

¡Oh Señor, Señor nuestro
cuan glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Pintura: Vincent Van Gogh

domingo, 2 de junio de 2013

En confianza



Tú, Señor, eres mi fuerza
¡yo te amo!
Tú eres mi protector,
mi lugar de refugio,
mi libertador,
mi Dios,
la roca que me protege,
mi escudo,
el poder que me salva,
mi más alto escondite.
Tú, Señor, eres digno de
alabanza;
cuando te llamo, me salvas de
mis enemigos.
Salmo 18: 1, 2, 3


Sin duda Dios es todo lo que el salmista menciona y mucho más.
Todos estos vocativos, nombres o títulos que aquí encontramos provienen de la experiencia personal, íntima y permanente con Dios. Expresan devoción, amor, gratitud, fe y la íntima convicción de la fidelidad de Dios.
Las Sagradas Escrituras nos muestran numerosos nombres y títulos para Dios. Han sido usados por hombres y mujeres como una forma de destacar alguna cualidad, un acercamiento, algún favor, o una percepción íntima. Con ellos han tratado de expresar, en nuestro pobre y limitado lenguaje, la grandeza, y todos los santos atributos de Dios. Es un modo de adorar y alabar a Dios y en ese sentido, aquellos nombres alcanzan una dimensión eterna porque el Espíritu de Dios les da la resonancia necesaria y que, nuestra condición humana, nunca podría darle.

Algunos otros vocativos (hay muchos) que encontramos en la Biblia:
Mi parte de la herencia: (Salmo 16:5)
Mi copa: (Salmo 16:5)
Alfarero: (Isaías 64:8)
Creador: (Eclesiastés 12:1)
Rey de Israel: (Sofonías 3:15)
Rey de Gloria: (Salmo 24:7)
Señor de toda la tierra: (Miqueas 4:13)
El Padre de Gloria: (Efesios 1:17)
Padre de misericordias: (2 Corintios 1:3)
El Dios de nuestros padres [Elohay Avotaynu]: (Hechos 7:32)
Dios de todo consuelo [Elohay Kol HaNechamah]: (2 Corintios 1:3)
Dios de paz [Elohay Shalom]: (Hebreos 13:20)
El Dios de Gloria [Elohay Kavod]: (Hechos 7:2)
El Dios viviente [Elohay Chaiyim]: (2 Corintios 3:3, 6:16)
Señor Todopoderoso [YHVH Shaddai]: (2 Corintios 6:18)
Dios el Más Altísimo [El Elyon]: (Hebreos 7:1)
El Rey de las naciones: (Apocalipsis 15:3)
Legislador y Juez: (Santiago 4:12)
El Rey Eterno Inmortal e Invisible: (1 Timoteo 1:17)
Soberano: (1 Timoteo 6:15)
Fuego Consumidor : (Hebreos 12:29)

En nuestras relaciones interpersonales o familiares existe una tendencia natural a llamar con epítetos cariñosos a quienes tienen un lugar especial en nuestros afectos.
El salmista parece invitarnos a adorar a Dios con gratitud y amor, y con nombres especiales, desde nuestra experiencia de fe, para significar lo sagrado y sublime que encontramos en Él.

En el tiempo en que vivía en Santiago de Chile, había un personaje urbano muy reconocido. Se instalaba en ciertas esquinas, siempre saltando, con ambos brazos en alto y una Biblia en la mano. Todo lo que decía era: ¡Gloria a Dios! ¡Gloria al Pulento! ...  La gente que pasaba a su lado no le prestaba atención y los que se detenían, lo hacían a modo de burla… Hoy, desde la distancia geográfica y la perspectiva de los años, lo recuerdo con mucho respeto, algo de nostalgia, también con una sonrisa, pero… me hace reflexionar.

Cuando meditamos en Dios y queremos decirle algo especialmente íntimo, ¿qué le decimos? ¿Cómo lo llamamos?
Sin olvidar que la oración modelo nos enseña a santificar el nombre de Dios y recordando el mandamiento “no tomarás el nombre del Señor en vano”, me atrevo a invitarte a que me acompañes en este ejercicio de llamar a nuestro Padre Dios, trayendo gloria a su nombre, con nuevos vocativos; los que te nazcan del fondo de tu alma, y con entera libertad.

Comenzaremos con los nombres que propone el salmista:
Señor, Tú eres mi protector,
mi lugar de refugio,
mi libertador,
mi Dios,
la roca que me protege,
mi escudo,
el poder que me salva,
mi más alto escondite…

¡Oh Señor, Tú eres mi hoy!

Pintura: James Jebusa Shannon


Te podría interesar "Nombres de Dios"
un artículo que comprtí hace algún tiempo
en mi otro blog.

sábado, 1 de junio de 2013

Obras innumerables



¡Sea la gloria de Jehová
Para siempre!
¡Alégrese Jehová en sus obras!
Salmo 104: 31

El Salmo 104 es un canto de amor a Dios Creador.
El salmista se detiene para contemplar la belleza de todo lo que Dios creó, con tanta sabiduría y generosidad. Por eso dice:
¡Cuán innumerables
son tus obras, Jehová!
Hiciste todas ellas con sabiduría;
¡La tierra está llena
de tus beneficios!

Un breve recorrido por la naturaleza nos lleva a meditar en la grandeza de Dios. Por todos lados está su “marca registrada”: belleza y eternidad. Nos encontramos con la “huella” de su sabiduría  en los pequeños y complejos detalles que alcanzamos a observar en un jardín o en nuestras mascotas; pero nos sobrecoge la magnitud y la grandeza de aquellos mundos lejanos que a penas conocemos, como la luna, el sol, las estrellas, la inmensidad de los océanos  y tantos otros. Nos asombran los procesos reproductivos, el misterio de las semillas y los ciclos que preservan la vida sobre toda la tierra.
El libro de Eclesiastés dice: todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que éste alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin

El Génesis nos dice que cada vez que Dios creaba algo, al contemplar su obra Él se complacía porque “era buena”. Me he preguntado muchas veces qué dice Dios hoy, cuando mira su creación, los cielos y la tierra, nuestro planeta y todas las intervenciones que el hombre ha hecho sobre una obra que tiene “derechos reservados”, porque le pertenece a Dios. Y qué decimos nosotros frente al maltrato animal, la contaminación ambiental, la manipulación genética y tantos otros temas relacionados. 

Me parece que cuando el salmista dice ¡Alégrese Jehová en sus obras! nos está invitando a ser agentes que cuidan y respetan esa obra, influyendo responsablemente, con sencillez pero con determinación, para que sea preservada no solo porque esta tierra es nuestro hogar hoy, sino también por amor a nuestro Dios, para honrar al Creador; entonces podremos cantar con absoluta propiedad:
¡Sea la gloria de Jehová
Para siempre!
¡Alégrese Jehová en sus obras!

Pintura: Jimmy Lawlor

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